Bueno, hace un tiempo escribí mis impresiones de esta cafetería, las cuales no fueron muy buenas. Aún recuerdo las insaboras aceitunas. Eso fue hace más de un año.
PURO CAFÉ PATRIMONIAL
Volví, no por algo particular, más bien por casualidad, en un contexto totalmente diferente. Pasé al café del museo de Historía Natural y me di cuenta de que el logo era el mismo de Puro Café, sólo que se le agregaba patrimonial. Lo cierto es que me sorprendió, era precioso y en la pizarra ofrecían dos tipos de café, yo elegí la versión peruana y estaba rico, también pedí te dilmah exceptional y tenían todas las variedad. La carta era diferente a la que había visto en la otra sucursal y no había ningún no al lado.
En general, la atención fue buena, el café rico y se agradece que tenían todas las variedades de té dilmah exceptional. Lo único negativo es que necesitaba internet y aunque tiene wifi, la señal es mala y solamente hay un lugar para conectar equipos electrónicos, así que no es tanto para trabajar. Además cierran con el museo a eso de las 18:00 horas.
Toma del techo ¿A qué no es bonito?
Lo que me gustó mucho es que ofrecían una alternativa para niños que era leche y un paquete chico de galletitas dulces por $690. Además, había una mesa para niños y fue encantador ver llegar a una madre con su hija porque la mamá se sentó en una mesa grande y la niña al lado, en la chiquitita. Además en la mesa de niños hay lápices para que coloreen.
Por otro lado, el lugar muy bien aprovechado, hay sillones con mesitas que se pueden mover y acomodar o simplemente dejar al costado del sillón. Lo recomiendo :)
PURO CAFÉ
Decidí darle una nueva oportunidad y estaba mejorado, de partida no habían NO en la carta. Además, necesitaba internet y a la entrada dice wifi.
La carta era la misma que en Puro Café Patrimonial una carta actualizada, con propuestas de café interesantes y además, si se va en grupo se puede pedir algún tipo de cafetera que rinde 4 tazas.
Yo pedí té dilmah exceptional y un pie de limón, mi compañera pidió un café y un baguette de atún. Yo no tengo nada que quejarme con mi pedido, el pie de limón tenía una base delgada y la crema de limón estaba ácida, como me gusta (me carga el pie de limón tan dulce que uno se cuestiona donde esta el limón). El pedido de mi compañera no fue tan exitoso, de hecho ver llegar el baguette fue decepcionante, era como un frica con forma de baguette, pero de pan batido nada. Era pura masa y no tenía la cobertura crujiente, eso lo vi cuando llego, así que salió un poco decepcionada.
Así que lo bueno sigue siendo el té y café, además de mi pie de limón (lo que me llevaría a aventurarme con tortas, por ejemplo, tenían buen aspectos). Parece que los salados siguen siendo la debilidad y la atención no fue tan buena como en la sucursal patrimonial.
Otro punto positivo, está pensado para ir a trabajar con el computador, pues tiene enchufes en los lugares estratégicos y el wifi funciona estupendo, lo cual agradecimos con mi compañera porque las dos necesitabamos conectarnos. Por cierto, el horario es más extendido que en la versión Patrimonial.
En ambos lugares los precios son iguales, un expresso por $1.000, té dilmah exceptional 1.190, pie de limón $1.990.
